Conoce lo que fue La Madriguera, nuestra primera versión de Escuela de Invierno

Más que una escuela de invierno: La Madriguera, una experiencia para aprender desde la naturaleza en Curimón.

Durante cuatro jornadas, el Cerro San Francisco de Curimón se transformó en una gran sala de clases al aire libre. Decenas de niños, niñas y jóvenes participaron en La Madriguera, la primera Escuela de Invierno de Fundación Lepe, una iniciativa gratuita que invitó a vivir las vacaciones desde la exploración, el juego y el aprendizaje en contacto con la naturaleza.

Más que transmitir contenidos, la propuesta buscó despertar la curiosidad de los participantes y fortalecer su vínculo con el territorio, entendiendo que la mejor forma de cuidar la naturaleza es conociéndola de cerca.

A lo largo de la semana, los asistentes recorrieron senderos, observaron especies nativas y aprendieron sobre la biodiversidad del cerro a través de actividades diseñadas para aprender haciendo.

Las jornadas abordaron distintos temas. En una de ellas, los participantes se convirtieron en exploradores botánicos, conociendo especies características del bosque esclerófilo y xerófilo, descubriendo historias sorprendentes sobre plantas como el chagual y elaborando bombas de semillas nativas para contribuir a la regeneración del ecosistema.

Otro día estuvo dedicado al fascinante mundo de los artrópodos, donde niños y niñas observaron insectos, arañas y otros pequeños habitantes del cerro, aprendiendo sobre su importancia ecológica. La experiencia culminó con una actividad artística en la que dieron vida a sus propias creaciones inspiradas en elementos encontrados en la naturaleza.

La biodiversidad también fue protagonista durante la jornada «Viaje en el tiempo: dinosaurios del ayer y hoy», que invitó a descubrir la relación evolutiva entre los dinosaurios y las aves actuales. A través de caminatas, observación de aves, identificación de cantos y construcción de nidos, los participantes comprendieron de manera entretenida cómo estos animales siguen formando parte de nuestra historia natural.

El cierre de la escuela estuvo marcado por una experiencia que unió patrimonio, comunidad y gastronomía. Los asistentes conocieron parte de la historia de Curimón y de San Francisco de Asís, para luego compartir una jornada de cocina patrimonial, preparando empanadas de manera colaborativa y finalizando con un almuerzo comunitario, la entrega de certificados y guías de biodiversidad.

Durante toda la Escuela de Invierno, el juego, la observación, la creatividad y el trabajo en equipo fueron herramientas fundamentales para acercar la educación ambiental a niños, niñas y jóvenes.

¡Nos vemos en otra próxima versión!

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